Fue condenado a 68 años de prisión y 12 de trabajos forzados. El religioso Shin Gambira había sido amnistiado el pasado enero.
Una información de: Efe (Bangkok, actualizada: 19/02/2012).
Las autoridades de Myanmar (antigua Birmania) anunciaron que juzgarán por «ocupación ilegal» a uno de los monjes [budistas] que lideraron la revolución azafrán en 2007 y que fue amnistiado el pasado enero, en una excarcelación de decenas de disidentes, informó la prensa oficial.
El religioso Shin Gambira, líder de la Alianza de Todos los Monjes, deberá responder a los cargos por ocupar un monasterio y forzar la entrada en otros en Rangún tras recobrar la libertad, por lo que fue interrogado por la Policía el pasado 10 de febrero, según el diario The New Light of Myanmar.
Desde que fue excarcelado semanas antes, Gambira había estado abriendo monasterios que las autoridades había clausurado tras la «revolución azafrán».
Después de conocer el arresto, la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, pidió a las autoridades birmanas la liberación «inmediata e incondicional» del monje y reclamó «una explicación de los motivos de la detención».
Gambira fue condenado a 68 años de prisión y 12 de trabajos forzados tras encabezar y animar las movilizaciones populares que en septiembre de 2007 salieron a las calles de las principales ciudades de Birmania para exigir democracia.
Las protestas fueron sofocadas con dureza por el régimen militar, que mató a decenas de civiles y detuvo a miles más, entre ellos Gambira, el 4 de noviembre de ese año.
Siga leyendo en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/19/internacional/1329640775.html
Revolución azafrán
Una información de: David Jiménez.
La llamaron la revolución del azafrán, por el color de las túnicas de los monjes budistas que la lideraron, pero la revolución finalmente no lo fue. Se quedó a medias. Los soldados la reprimieron con violencia, mataron a civiles desarmados en las calles de Rangún y el miedo, por un momento olvidado, volvió a un país acostumbrado a vivir con él. Los generales que dirigen Birmania con mano de hierro desde hace más de cuatro décadas se enfrentaban a la duda de perder el poder o disparar contra su propia gente. Quienes han seguido la actualidad del país, y recuerdan la masacre estudiantil de 1988, no tenían duda de que su opción sería siempre la segunda. Pero la revolución birmana no ha muerto del todo, como podría pensarse. La Junta militar se sabe detestada por el pueblo y el país, durante tanto tiempo olvidado por la comunidad internacional, ha vuelto a la actualidad gracias a los cientos de valientes ciudadanos que grabaron y sacaron del país las imágenes que dieron la vuelta al mundo. La brutalidad de los militares ha puesto a dormir, por ahora, los sueños de democracia del pueblo birmano. Pero incluso los dictadores de Rangún, cegados de poder y codicia, saben que, tarde o temprano, el espíritu del azafrán volverá a despertar.
Fuente:
http://www.elmundo.es/especiales/2007/12/resumen_2007/2007/12/05/seccion_02/1196338721.html





